Mientras mi mente permanecía como en un bote lleno de líquido viscoso sumergido, no había palabras, no había añoranzas, no había lágrimas de susurros que echaban de menos… Me mantenía como flotando en un mar de besos y abrazos, arropada por ti. No había males, no había preocupaciones, sólo vivir. Hasta que no estás al borde del precipicio, viendo las mariposas volar lejos de ti, no te das cuenta de lo mucho que significa la palabra echar de menos. Ahora, no puedo sino esperar a que llegue un nuevo amanecer…

