…que me prohíban…

Que me prohíban en los cielos,
las estrellas…

Que me prohíban del mar,
sus historias…

Que me prohíban del Sol,
los atardeceres…

Que me prohíban de la noche,
los sueños…

Que me prohíban del mañana,
la esperanza…

Que me prohíban de las flores,
los aromas…

Que me prohíban del arcoiris,
sus colores…

¿Quién ha de necesitar todo ello?
Si todo lo bello de ésta vida, ya está resumido en ti…

~~ Ciul [http://bianikkol.blogspot.com

Misread

Happy B-Day!

 

No me había acordado entre tanto jaleo de exámenes y de movidas en general que a principio de mes, Un Mundo Casi Inalcanzable cumplía un añito (o lo que es lo mismo, mi blog). Qué podría decir al respecto: Han sido tantas emociones destiladas en este espacio, han sido tantos momentos dejados a buen recaudo que para mi casi se ha convertido ya en un baúl de los recuerdos (Eso y algunas páginas más de mi pasado). Gracias a todos los que me leéis y seguís. Gracias a los que dedicáis un minuto en comentar y darle a “Like”.

No os olvidéis de llevaros un trozo de pastel.

Frío polar.

Silencio. Un paso, otro paso, y otro más. Con un sonido seco: Plat, plat, plat, plat… El ruido de la calle apenas se distingue entre un montón de sensaciones. Y se convierte en frío, se convierte en silencio. Pero conforme avanzas, cuanto más te acercas, aceleras un poco más. Sintiendo, queriendo, anhelando. Y sin embargo aún está lejos, lejos, lejos… No desistes, no dejas de avanzar, tus pasos son rápidos y ligeros, como el mismísimo vendaval.

Y de pronto te ves allí. Todo se relentiza, cada vez caminas más despacio, despacio, despacio… Y es cuando lo ves. El final del camino está allí mismo. Esperándote. Sonriéndote.

Se hace irremediable el momento de abrazarse. Te inundas en un mar de brazos. Profundizas más allá de la carne. Y dejas que se pare el momento. No existe nada más. No hay nada más a tu alrededor. Y te dejas mecer, como una hoja que se balancea en un árbol otoñal. Te acuna. Y entonces alzas la mirada. Lentamente, como el gato que quiere abalanzarse sobre su presa. La ves. Ves su mirada. Su resplandor. El corazón te palpita fuerte, rápido: BUM-BUM-BUM. Ni siquiera la voz puede competir en ese momento, y queda callada, queda callada…

Bonanza

Bajaba la rueda del ratón lentamente, como alguien taciturno delante de una pantalla de ordenador. Parecía que leía cada una de esas frases pero en realidad, bajaba sin apenas fijarse en los pequeños detalles. Sólo conseguía ver infinitas formas de fotos e infinitas letras que se arremolinaban a su alrededor. Nada. No había ninguna palabra que de pronto le hiciera pararse de golpe, salir de su ensimismamiento y decir: “Ahí está, es ese tweet”.

Las casualidades no existen, sólo cuando estás ahí para obtenerlas, sólo cuando las buscas. Lo creía así y es por eso que buscaba su casualidad perdida entre un montón de letras, difamaciones, chorradas, comentarios soeces, tweets desesperados… Mas nunca había publicado su primer tweet, a pesar de que la propia plataforma de twitter le proponía una y otra vez hacerlo.

Nunca se había dado cuenta que al otro lado del mundo, alguien que aún no conocía pero sí lo había conocido en sus sueños también buscaba, taciturno, un tweet que le hiciera despertar de su ensimismamiento. El primer tweet que publicara.

Previous Older Entries